¿Hidratación con “agua de sabores”?

Hoy en el buzón de la consulta tenía un sobre con la publicidad de unas bebidas instantáneas sin azúcar. No voy a decir la marca, sólo diré que empieza por “B” y acaba por “O”, que tienen nombre de género musical cubano y que están muy de moda ahora. Así que empiezo por la conclusión: no todo vale con el objetivo de beber agua.

En primer lugar, ¿cuánto agua hay que beber al día? Constantemente nos encontramos con la recomendación entre los profesionales sanitarios y los medios de comunicación de aquello de los dos litros de agua, yo misma reconozco que entre mis recomendaciones he dado esa pauta, con el resultado de una venta ingente de agua embotellada (no es el objetivo de este post discutir sobre agua embotellada vs agua de grifo) y el botellín a precio de agua de Lourdes. ¿Cómo lograrían sobrevivir nuestros ancestros sin cantimploras? Hay evidencia suficiente para lanzar una tesis al respecto de la pregunta con la que he empezado este párrafo: bebe el agua que el cuerpo te pida, cuando tengas sed. Problema: a veces la sensación de sed se pierde o se confunde, como cuando pensamos que necesitamos comer algo y lo que necesitamos es hidratarnos, de ahí la recomendación de beber agua, pero sin la obsesión de beberla cueste el sacrificio que cueste.

Una vez aclarado que es conveniente hidratarnos siempre que el cuerpo tenga esa necesidad y que para ello tenemos que reaprender a escuchar a nuestro cuerpo, repito que no todo vale con el fin de beber agua.

Los perjuicios del azúcar son bien conocidos, pero no lo son tanto los de los edulcorantes que llevan, entre otros alimentos o bebidas “sin azúcar” o “Light”, este tipo de bebidas instantáneas cuya publicidad ha aparecido en mi buzón:

  • Alteración de la microbiota intestinal.
  • Molestias digestivas.
  • Algunos edulcorantes, en algunas personas, son confundidos por parte de nuestro organismo como si fueran azúcar, provocando una secreción de insulina.
  • Alteración de los mecanismos de recompensa (provocándonos más apetito por ese tipo de sabores dulces).

Los alimentos frescos tienen una cantidad considerable de agua que también nos hidrata, pero añadir al agua saborizantes o tomar bebidas repletas de azúcares o edulcorantes para beber agua no tiene ningún sentido. Así que seguimos sin novedades sobre lo que más nos conviene: alimentación a base de comida (alimentos de los que podemos encontrar en un mercado de abastos, no productos con una lista interminable de ingredientes), agua, ejercicio moderado y suficiente descanso.

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